Si me queréi, irsen
Sabéis que el otro día hice un examen a mis guiras. Digo «guirAs» porque todo son guiras en ese grupo. Son muy simpáticas, tiernas, agradables e incluso parecen humanas, siempre que no les mencione la existencia del imperfecto de subjuntivo, en cuyo caso la escena de los gremlins en el bar no es nada en comparación con el caos que se me organiza en la sala. Si en vez de guiras tuviera a dirigentes de potencias nucleares, estoy seguro de que hace dos semanas que habríamos presenciado el apocalipsis atómico. Todo por el puto imperfecto de subjuntivo.
En realidad, el imperfecto de subjuntivo («cantara / cantase») es un tiempo de lo más amable y pacífico, no como el indefinido / perfecto simple («canté»), que es bastante cabrón. Yo, a mis guiris, les presento los tiempos en dos clases, morfológicamente hablando: los tiempos «amables» y los tiempos «cabrones». Y conste que ahora sólo me estoy refiriendo a las formas, a cómo son las terminaciones y los paradigmas y esas cosas y no al uso, que eso ya es harina de otra saca.
Los tiempos amables
Tiempos amables hay varios: el imperfecto, el imperfecto de subjuntivo, el futuro, el condicional, todos los perfectos (el perfecto compuesto, los pluscuamperfectos, futuro perfecto…). El imperfecto es muy facilón: los verbos que terminan en «-ar» lo hacen en «-aba» («cantar», «cantaba») y los que terminan en «-er» o «-ir» lo hacen en «-ía» («leer», «leía» y «vivir», «vivía»). Irregulares hay poquitos: «ser – era» o «ir – iba». Ya he dicho que es fácil imaginar la forma, pero usarlo es otra historia y de hecho es uno de los procesos del castellano más rentables para mí, económicamente hablando, porque cualquier guiri necesita dios y ayuda para comprender la diferencia entre «trabajaba» y «trabajé».
La forma del imperfecto de subjuntivo es fácil, en el fondo, pero tiene una pega: que tienes que saber todos los indefinidos / perfectos simples irregulares («canté») para poder formarlo correctamente aunque se supone que cuando en clase introduces este tiempo ya deben saberse los pasados de carrerilla. Para hacerlo se coge la forma «ustedes» del indefinido.
«cantar» > «cantaron»
«decir» > «dijeron»
A continuación quitas «-on» y añades « -a»:
«cantaron» > «cantar-» > «cantara»
«dijeron» > «dijer-» > «dijera»
O quitas «-ron» y añades «-se»
«cantaron» > «canta-» > «cantase»
«dijeron» > «dije-» > «dijese»
Los tiempos cabrones
Los verbos cabrones son, fundamentalmente, tres: el presente de indicativo «canto», el indefinido o perfecto simple «canté» y, el más cabrón de todos: el imperativo.
A los españoles nos parece que el presente es de lo más tonto, jatetú, qué cosa más fácil. Pues no, es chunguérrimo y hay mil y una clases de verbos:
- Los regulares: canto, escribo, trabajo, leo…
- Los verbos IE: pensar – pIEnso
- Los UE: poder – pUEdo
- Los I: vestir – vIsto
- Los GO: salir – salGO
- Los Y: huir – huYo
- Los que tienen dos características de las anteriores: tener – tengo – tienes
- Los chunguérrimos: ir – voy, ser – soy
Y algunos más. El problema no es que haya verbos que pertenezcan a clases diferentes, sino que por el infinitivo, no es posible predecir si el verbo pertenece a una de estas series con variantes en la raíz: quicir, tú coges «tensar» y «pensar» y no hay nada que te diga que, a pesar de que sólo se diferencian en la «t-» y en la «p-» del principio, el primero es totalmente regular («tenso») y el segundo pertenece al grupo de los verbos IE («pIEnso»).
Los indefinidos también tienen su tela:
- Regulares: salí, escribí, canté
- Los U: dormir – durmió
- Los I: sentir – sIntió
- Los JE: traer – traJE
- Los chungos: poner – puse, hacer – hice
Y algunos más.
El imperativo es la pera. Es de esas tablas morfológicas que te da miedo hacer en clase porque siempre piensas «¿se habrán tomado todos la medicación?» y entonces lamentas no haberte puesto la cota de mithril. Como muestra, un par de botones:
- SENTARSE: siéntate, siéntese, sentaos, siéntense, no te sientes…
- TENER: ten, tenga, tened, tengan, no tengas…
Y ya para arrancarse los ojos de cuajo:
- IRSE (el verbo favorito de Lola Flores): vete, váyase, íos (???) / iros / idos, váyanse, no te vayas…
Si se me ocurriera u ocurriese hacer una lista en clase con las múltiples versiones del imperativo disponibles entre los hablantes ibéricos, como «si me queréi, irsen», por no hablar de los usos transoceánicos, entonces ya no me salva del linchamiento ni la madre que me parió (un beso, mami).
A nosotros, lo de las formas verbales no nos parece nada del otro jueves, al contrario, siempre estamos con lo de uy, es que el español es muy fácil, total SE LEE COMO SE ESCRIBE… claro, esto es un argumento supercientífico, ya lo decía Stephen Hawking cuando le preguntaron sobre el particular. Cada vez que oigo eso me entra como una cosa por dentro, que firmaría por la eugenesia en el acto. Pues nada, como se lee como se escribe, oigan, pues con ese criterio, el ruso será superfácil también… pero no, el ruso es superdifícil porque se escribe CON LAS LETRAS AL REVÉS… ahí ya hiperventilo y me baja el azúcar.
Muchos ponen los ojos en blanco al aprender los verbos en inglés cuando hay que reconocer que, al menos morfológicamente, no tiene nada de complicado; admito que la lista de «ring, rang, rung» puede ser difícil… pero solo al principio, porque no me negarás que no sé cuántos años de primaria, secundaria y bachillerato dan para aprenderse la lista de los cojones y más allá, de hecho, si antes la gente se estudiaba las declinaciones del latín, al menos para el examen, digo yo que también será posible aprenderse la lista de los irregulares en inglés, que no es tanta. En este punto podríamos empezar una larguísima discusión sobre la preparación de los estudiantes de ahora (que parece que cualquier tiempo pasado siempre ha sido mejor, aunque podríamos discutirlo), sobre la enseñanza de lenguas (y no de lenguas) en los centros públicos de enseñanza obligatoria de este país, sobre el concepto «difícil» en el aprendizaje de lenguas, sobre si podemos comparar el estudio del latín con el del inglés, sobre si hay estudiantes más dotados para esto que para lo otro… etc. Pero siempre he pensado que si yo, que soy un lerdo, aprendí a dividir, cualquiera puede aprenderse los irregulares del inglés.
En fin, que todo esto era pa decir, ya ves tú, que los verbos españoles son chungos. Sí. Y a partir de ahora ya podréis decir: mira que los verbos españoles son difíciles, ¿eh?, pero menos mal que SE LEE COMO SE ESCRIBE.
Que dios os bendiga.









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