D. se matricula en la universidad
Tengo que hacer la matrícula de la universidad para D., que está en Alemania y le viene un pelín a trasmano lo de venir a Valencia para el papeleo. Hay que reconocer que todo está bastante mejor organizado ahora que cuando yo empecé, allá por la Edad de Bronce, que a mí me pilló el primer año de los créditos y alguna vez terminamos dándole a la de secretaría un cursillo acelerado del asunto de los créditos, la pobre, que iba de culo.
Bueno, pues eso, que he tenido que rellenarle los datos en los formularios, ¡qué risa!, pide el nombre, los apellidos, en NIF o similares y llega un momento en que, con el domicilio, pide que escribas el código correspondiente al municipio de residencia según la tabla adjunta, tabla adjunta, tabla adjunta, ¿te crees que aparecía la tabla adjunta por algún lado? Cero. Lo mismo con el lugar de nacimiento, si es extranjero, ponga el código de cuatro cifras correspondiente al país de origen, según la tabla adjunta, y yo sin tabla adjunta. Cuando me han pedido el código de instituto donde D. hizo el bachiller, a consultar en tabla adjunta, me ha entrado la risa, primero porque D. no tiene el bachiller y segundo porque la tablita seguía sin aparecer, la muy esquiva.
La siguiente ha sido el NUSS, el NUSS, runrún, runrún, runrún, ¿y qué será el NUSS? Me voy a Google y veo que es el Número Unificado de la Seguridad Social que o es una ristra de numeritos que aparece en la tarjeta SIP (ninguno de los cuales tiene la misma cantidad de dígitos que el formulario de la matrícula) o ya la hemos cagado. Correo electrónico a D., oye, que me des tu NUSS, y aquella ¿qué NUSS ni qué leches?, y a todo esto caigo en que yo le había dicho no, mujer, tú vete, que no importa que estés en Alemania, total, ¿qué puede pasar? Pues eso puede pasar, que nos falte el NUSS. Así que he puesto unos numeritos en las casillitas y ya me dirá la funcionaria, porque he leído que hay diez días de plazo para presentar la documentación y los datos que falten. Obviamente, ya hay una autorización para que pueda conseguir el NUSS de D. en su nombre, por correo del viejo que me la envía, de ese que hay que meter en un sobre, ponerle la cara del rey en una pegatina que te cuesta un ojo de la cara y esperar a que la diligencia llegue a tiempo.
Pasamos a las asignaturas, que es como hacer un sudoku, pero más trascendente porque te juegas cagarla con un año de asignaturas que a qué mala hora, que soy experto en cogerme asignaturas chungas / difíciles / aburridas (por cierto, cuando una asignatura empiece con “problemas de…”, corre todo lo que puedas). Veo que lo dan todo mascadito para los estudiantes de primero, tantas troncales, tantas obligatorias y tantas optativas, total 65 créditos. Sumo los créditos de las que te obligan a coger y me salen 60. ¿Eing? Te has equivocado, que lo tuyo no son los números, cinco y cinco diez y llevo una más diez son veinte, ahá… ahá… vale, 60. ¿Cómor? Pero si aquí dice 65. Vuelvo a hacer la cuenta. Pues sí, a mí me salen 60 y al que hizo la lista le salían 65. ¿Cómo puede ser eso? Misterios de la ciencia. No cabe duda de que quien hizo el folleto informativo era filólogo.
Segunda parte. Confío en mi criterio y me pongo a encajar las asignaturas. A ver, ésta es troncal, solo hay un grupo, vale, no hay vuelta de hoja, esta también hay que ponerla porque hay un grupo disponible, vale, no hay problema. Ahora las segundas lenguas. Italiano no, portugués no, francés tampoco, aquí está, inglés… uy, solo hay un grupo, no se puede elegir (y qué raro que de portugués haya tres), bueno, vale, qué le vamos a hacer,… ¡uy, qué risa!, si coincide con la obligatoria y hay que hacer… ¿eing?… pues sí, sí, definitivamente el que ha hecho esto es filólogo y además un lumbreras: es imposible coger inglés si quieres asistir a todas las asignaturas obligatorias. Menos mal que D. me había dicho que quería ruso. ¿A ver? ¡Ah, sí, sí!, el ruso puede cogerlo. Lo mismo pasa con otras asignaturas. Es imposible hacer las optativas chulas (morfología alemana… y sí, morofología es de las molonas, no como la de semántica, que es de rancios) porque te coinciden con las obligatorias, qué risa, y sin embargo puedes cogerte la de grandes géneros de la literatura francesa (en filología alemana y la dan en francés) y la de darreres tendències de la teoria literària, en catalán, y D. no habla fluidamente el catalán porque es más alemana que el kebab de carne (que a mí siempre me ha hecho mucha risa eso de ¿de qué quieres el kebab, de carne o de pollo?, y yo me pregunto si el pollo es un vegetal o, ya puestos, un mineral).
En fin, que aquí estoy yo, de vacaciones… o no.








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