De oposiciones y series
Ya se han terminado las oposiciones. Y no es que me haya presentado, pero vamos, lo he vivido casi en primera línea de fuego. Que yo me pregunto, después de haber visto lo visto, si no debería presentarme, pero entre que no tengo el valensiá y me apetece lo mismo que ponerme a estudiar la legislación sobre propiedad horizontal y comunidades de vecinos, lo voy dejando lo voy dejando y luego me tiraré de los pelos del pubis porque otros tienen más puntos porque se apuntaron antes a la bolsa de trabajo, como si lo viera. De hecho, ya lo he visto, vamos, he visto cosas que no os podríais ni imaginar (o sí), como que una persona que lleva ni se sabe de interina pasa a otra, por mucho que la primera no decline ni por saber morir o pronuncie el alemán con acento de Massalfassar, con todos mis respetos a los massalfasseros de toda la vida, o que otra pueda elegir plaza la primera por lucir un diploma maravillosísimo de prevención de riesgos laborales y otro de gestión de bibliotecas y otro de latín para fines específicos expedido por la Universidad Católica de Valencia en vez de tener, yo qué sé, es un decir, un suponer, un imaginarnos, qué sé yo, un cursillo de técnicas de enseñanza de lenguas modernas, pongamos, que oye, tiene su lógica. Pero bueno, ya se sabe, las ofertas de empleo público, las carga el Diablo.

A otra cosa. He visto los dos primeros capítulos de Dexter y tengo que decir que me he aburrido soberanamente. Sihaya me ha dicho que le dé tres capítulos de margen, pero me conozco y esa serie y yo no hemos empezado con muy buen pie, y eso que viene con buenas referencias, vamos, que todo el mundo habla maravillas de esta serie. Igual es que yo estoy en una fase marujil (será, si hacemos caso a mi lista de lecturas) o a lo mejor es que esta serie no me iba a gustar de todas formas y chimpún matarile, independientemente de que yo me haya aficionado a los culebrones de qualité. De hecho, últimamente veo Brothers & Sisters, Ugly Betty y cosas por el estilo, a cuál más elevada, y Dexter me pareció más desaborido que un debate literario en una autonómica cualquiera, pongamos Canal Nou. Hablando sobre el tema con Sihaya me enteré de que su teoría es que hay personas a las que les gusta una serie o una película (y entiendo que también se referirá a una novela o a una obra de teatro) por sus personajes y las hay para quienes lo más importante es la trama (basicamente y aunque ella no fue rotunda en la distinción). Todo esto vino porque le dije que probara a ver Brothers & Sisters a ver si le gustaba y me contestó con un rotundo no porque detestaba a los personajes, pero tan cabreada que habría dejado a un rebaño de gremlins malos cagados del susto en un rincón, suplicando clemencia y jurando por lo más sagrado que no volverían a ver Blancanieves y los siete enanitos.
A riesgo de que se haga el silencio y teniendo en cuenta que la pregunta es demasiado general y no se puede contestar con un sí o un no, me gustaría saber si pensáis que hay espectadores más de personajes y otros, más de trama y argumento y esas cosas. Me vale con un bueno, yo tiendo más a pensar que un sí, bien, vale, bueno, pero no, o sea, a veces, quicir, las cosas no son ni blancas ni negras, en plan brainstorming o maelstrom o como se diga.









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