La comunicación social
Después de una noche de infierno en la que nos ha tocado salir corriendo a las 5 de la mañana al veterinario de urgencia -nada grave, un parto que se alargaba y que ha terminado dando como resultado cuatro cachorros felices y contentos y una mamá con cesárea y hecha unos zorros-, me he levantado como si tuviera resaca pero sin resaca: si lo llego a saber antes me habría tomado ocho güisquis para aprovechar la coyuntura. Me he hecho un café y he entrado, todavía en piloto automático en el panel de control de Wordpress: ¡arj!, 600 mensajes basura, coñe, cuánto tiempo llevo sin entrar. Tampoco tanto, la verdad, sólo unos días. Anoche, a la hora a la que Machina estaba de parto, un robot spammer dio con este blog y pensó que qué mejor celebración del feliz alumbramiento que inundando mi bandeja de entrada con anuncios de alargamiento de pene, no sé si a modo de indirecta o qué.
Picha larga o picha corta, la cuestión es que llevo varios días sin bloguear y los vecinos igual; y no sólo los vecinos, los gordos han actualizado menos estos días, por lo menos los gordos a los que estoy suscrito. Y va y leo en EL PAÍS que las conversaciones que antes tenían lugar en los blogos y blogas de la blogocosa -o blogocoso, según se mire- se están desplazando a otros servicios como TWITTER, TUMBLR, FACEBOOK y demás porque, según los entendidos, existe una especie de ley del universo que hace que la comunicación se mueva hacia donde es más social, pasándose con esta afirmación toda la literatura por el arco del triunfo. Ahora lo más de lo top de la Web 2.0 no son ya las redes sociales sino los servicios que hacen que estas redes se comuniquen entre sí centralizando lo de postear en una única página a modo de Anillo Único: One Password to rule them all, One User to find them, One Login to bring them all and in the darkness bind them, In the Land of Google where the Shadows lie. Resuelta la alusión friki, lo de la comunicación social me hace mucha gracia, porque quitando a Jiménez Losantos y a tres o cuatro obispos, la verdad es que la comunicación nunca dejó de ser social porque si no, no existiría tal comunicación, a no ser que entendamos que lo que uno se dice a sí mismo es comunicarse o si nos referimos a hablar con Dios, que nunca contesta a los comentarios en su blog, y mira que tiene lectores, oye.
Quizá porque sea más fácil y rápido postear en Twitter y similares, quizá porque la oferta se ha ampliado y tocan a menos usuarios o quizá porque la gente se está cansando de verdad, lo cierto es que ya no se inauguran tantos blogs como antes, o eso dicen, y parece que las redes sociales son, como la Jurado, lo más grande de la web, por lo menos de la Web 2.0 y hasta que se dé por inaugurada la Web 3.0 ó la 4.0 o la 2.1, me da lo mismo. Podría dar tres o cuatro nombres de ex-blogueros que se han pasado a las redes sociales. Por lo menos. Y aquí estoy yo, que con el blog y el Twitter ya tengo estrés comunicativo, con el móvil que se me queda colgado cual ordenador, una bandeja de entrada de correo electrónico llena con casi un giga de información y el messenger con una larga lista de gente con la que no hablo desde hace eones. Para que luego digan que estamos en el siglo de la incomunicación.
Hale, voy a continuar hundiéndome en la miseria de mi pseudo-resaca (y a leer unidades didácticas y a enviar un par de sms y a actualizar el Twitter, el Pumbr, el Assbook y el Chorring ).
PD: Prometo contestar a los comentarios hoy mismo, arf, arf, arf.








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