Lecciones de cultura ibérica: “¿Qué tal?” - “Mal.”
Es un tópico, pero dar clases de lengua extranjera, más si es la de uno, es como intentar enseñar la idiosincrasia -o la imbecicrasia, según el caso- de los hablantes en cuestión. Una persona a la que le doy clases de español, español de Castilla para ser exactos, me contestaba a las preguntas tipo ¿qué tal? con toda la sinceridad del mundo: bien, muy bien o, directamente, mal. Como me daba un latigazo cada vez que me decía que le había ido mal y me explicaba por qué con pelos y señales, me puse a pensar y llegué a la conclusión de que eso de que un desconocido te conteste muy mal a la pregunta ¿cómo estás? es una descortesía formidable si no tienes una relación intimérrima.
Intenté explicárselo una vez y otra y otra, pero siempre me decía lo mismo. Para más inri, esta persona estaba pasando una mala época así que tenía mil y una historias que contarme que le angustiaban, le desasosegaban o, simplemente, que le tocaban la trompa. Hasta que un día, ahíto que me encontraba, le dije: ¡Quieto parao, extranjero infecto! Como vuelvas a decir que te ha ido mal no te enseño a usar el subjuntivo, forastero pestilente. Cuando se recupera del sobresalto, procede a pedirme explicaciones. Mirusté, a lo máximo que puedes llegar es a un “pichí-pichí” o a un “vamos tirando” si la cosa está francamente mal, pero un “mal” es de una ordinariez zafia y cateta, le contesté. Si dices “mal”, obligas a la otra persona a preguntar por qué y no todos tenemos interés en saber cómo estás. Me suelta, como no podía ser de otro modo: Entonces, ¿por qué lo preguntas? - Porque es una forma de establecer la comunicación, es sólo una pregunta cortés. Tienes que pensar que igual me importa un bledo cómo te sientas. Su respuesta: Aaahm, acompañado de una expresión como de relojito de ordenador cuando tienes la RAM echando humo.
Desde entonces me contesta un así, así cuando está mal y acto seguido le pregunto por qué, esta vez genuinamente interesado. Entonces me mira con cara de no saber si pa dónde tirar, si pa Burgos o pa East-Mönchengladbach-sur-Mer, se encomienda a su virgen de cabecera y termina contándome sus inquietudes.
A veces, cuando doy una lección magistral de cultura de los pueblos ibéricos, tengo la duda de si, efectivamente, la cosa es como la cuento o soy un exagerado o un rarito. Así que pa que me quede claro el asunto, pregunto al personal:
























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