Objetos perdidos
Como no me queda otro remedio porque me faltan las ideas, voy os cuento la historia de la cartera, que me tiene a mí descoyuntao porque siempre pienso que la gente es mala y va a la suya y después de ésta me tengo que callar el morro. Aunque si lo pienso bien, llego a la conclusión de que prefiero pensar que tolmundo es malo y luego llevarme sorpresas agradables que al contrario. Allá va -no es nada del otro mundo, pero estamos a miércoles y no había colgado ningún post-:
Estaba en casa haciendo ejercicios para mis guiris, venga ejercicios, venga ejercicios, cuando recibo una llamada de un número que no tenía guardado en el teléfono, contesto y oigo:
- Buenas tardes, ¿el señor Óscar?
- El mismo que viste y calza.
- Mire, le llamamos del Departamento de Seguridad de la FNAC San Agustín. Tenemos aquí su billetero.
La primera noticia del asunto, como no podía ser menos y para variar. Sudores y estremecimientos varios entre imperfectos de subjuntivo. Así que contesté, haciéndome el aliviado.
- Ahhh, ¡pues menos mal! Me había vuelto loco buscándolo, uyuyuyuyuy, no sabe la alegría que me da usted.
- Aquí lo tenemos, ¿cuándo va a pasar a recogerlo?
- Pues en un santiamén.
Llegué y a los dos minutos aparece un señor con el disfraz de segurata -amabilisísimo, seguro que no soy el primero-, me pidió todos los datos del carné de identidad -supe decirle hasta la fecha de caducidad y, si me hubiera preguntado, hasta la serie de números que hay abajo, por la parte de atrás y lo que llevaba puesto el día que me hice la foto- y me entregó el billetero, con los 80 euros de vellón, ni uno más ni uno menos, en su lugar correspondiente, y eso que yo los daba por perdidos -alegrón que me llevé, claro-, para una vez que llevo pasta, va y la pierdo, hay que joderse, venía pensando en la bici. Ganas me entraron de pegarle un morreo al segurata y gastarme los ochenta euros allí mismo sin pasar por la casilla de salida, tal era mi gozo y mi dicha, fíjate si soy gilipollas, total, los había perdido, estos 80 leuros eran de regalo.
Hale, la pregunta del día:
¿Qué es lo más valioso / extraño / avergonzante que os habéis dejado por ahí y habéis recuperado?
























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