El aborto, las mentiras sobre la Clínica Isadora y aquelarres
SE LEAN VDS. POR FAVOR ESTE DOCUMENTO, CORTESÍA DE C. MARTÍN.
Leo en EL PAÍS que la Guardia Civil continuó con la investigación a la Clínica Isadora de Madrid -donde, según algunos medios, un equipo de sádicas feministas trituraban fetos de ocho meses y mientras las enfermeras, a punta de pistola, tiraban los restos de las indefensas criaturas en bolsas de basura al contenedor de la esquina- a pesar de que el juez encargado del caso dijo que nanay de la China, que no había indicios de nada ilegal. Bidones de restos por aquí, mujeres interrogadas por allá, autopsias de fetos en formol, la cuestión es que el juez ya había cerrado el caso y la Guardia Civil se pasó las providencias por el arco del triunfo.
Como siempre, los hay que dicen que, igual que las lesbianas tienen mayor tendencia a morir asesinadas y que los gays -sigo buscando el plural de gay, ¿gayirrim?- ponen en peligro a la población de bien si trabajan como enfermeros o cocineros, por la misma regla de tres, las mujeres que abortan, que son unos monstruos, mueren a los dos años. Como os lo estoy contando, palabra:
Los investigadores examinaron los nacimientos y abortos de los certificados de defunción asociados a los pagos del seguro médico (Medi-Cal) de 173.000 mujeres californianas con un nivel bajo de ingresos. Hallaron que las mujeres que habían realizado abortos tenían casi el doble de probabilidad de morir en los dos años siguientes. También hallaron que la alta tasa de mortalidad entre mujeres que habían abortado se mantenía al menos ocho años. Durante ese periodo de ocho años estudiado, las mujeres que abortaron tuvieron 154% más riesgo de muerte por suicidio, 82% más riesgo de muerte por accidentes y 44% más riesgo de muerte por causas naturales.
Este es el segundo estudio a gran escala basado en datos médicos que encuentra altas tasas de mortalidad en mujeres después de un aborto. En 1997, un estudio sobre mortalidad materna en Finlandia subvencionado por el gobierno, hizo correr un escalofrío por los centros de planificación familiar cuando reveló que en el primer año después del aborto, las mujeres que habían abortado tenían 252% más probabilidad de morir que las mujeres que habían dado a luz, y un 76% más probabilidad que aquellas que no habían estado embarazadas. Muchas de estas muertes eran por suicidio. (DE ACIPRENSA, UNA WEB DE HUMOR SOCIAL QUE NO PIENSO ENLAZAR, podéis buscarla en Google, merece la pena, aunque no es apta para personas en su juicio con úlceras gastrointestinales).
Y como sé que vendrán a poner el grito en el cielo pensando que no hay ni pizca de ironía en lo que he dicho más arriba y para que quede claro lo que pienso:
PRIMERO - LA INTERRUPCIÓN DEL EMBARAZO DEBE REALIZARSE EN EL MARCO DE LA SANIDAD PÚBLICA (Y GRATUITA).
SEGUNDO - DEBE PROPORCIONARSE EL ACCESO A PROGRAMAS PREVENTIVOS AMPLIOS Y EFICACES SOBRE DERECHOS SEXUALES Y REPRODUCTIVOS.
TERCERO - EL ESTADO Y LAS COMUNIDADES AUTÓNOMAS DEBEN INCLUIR PROGRAMAS OBLIGATORIOS DE EDUCACIÓN SEXUAL EN LAS ESCUELAS PÚBLICAS.
CUARTO - LA INTERRUPCIÓN DEL EMBARAZO DEBE DESPENALIZARSE.
Hale, ya me he desahogado.








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