Sufrir las fallas
Andaba yo de vuelta de mis clases, tralalá, tralalá, tralalá cuando me he encontrado a un antiguo alumno con el que me llevaba muy bien (¡cómo crecen!). Hemos estado hablando minuto y medio porque íbamos en bici y podíamos organizar el atasco padre con la de momias que nos rodeaban y ya se sabe que con las momias no se juega, y más si vas en bici y las momias son del IMSERSO y vienen a vore la esposisió del ninot, en tant d’art faller i grasia i valensianía. Bueno, pues nos hemos despedido con unos elocuentes “que te sean leves (las fallas)” y “no te agobies mucho”, respectivamente.
Y es que cuando uno, con el tiempo, más que disfrutar las fiestas de su ciudad o villorrio, tiende a sufrirlas -como es mi caso, que voy a perder pasta-, es que algo no funciona. Y eso que yo soy de los que, pase lo que pase, cumplo con el programa fallero, a. s., que si mascletá, que si visita a tal sitio, que si empujón por aquí y pisotón por allá, puto niño me cago en tu padre, a ver si se mete el petardo por el culo y le revienta el escroto…
He dicho.
Deberes: ¿vosotros disfrutáis, sufrís o simplemente os resignáis durante las fiestas de vuestros respectivos pueblos?
PD: Este blog permanecerá durante los próximos días en modo fallero.
PPD: Valencianos, ¿que no me tunearé ahora mismo la cabecera en plan perofrenar? ¿Propuestas?








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