Hola, Jordi:
Nadie había hablado todavía de buscar el amor o buscar novio (?). Por cierto, cualquiera diría que los universitarios varones no buscan novia: son castos, puros y feministas. Pues en esa asociación hay un buen ejemplo de varones interesados en conseguir criada o reproductora, planteado en esos términos u otros más suaves («mujer mujer, femenina», etcétera).
No veo por qué no voy a criticar cualquier asociación. Aquí critico porque el Opus es una secta. No pretendo agarrar a nadie mayor de 18 por los pelos para procurar que no entre, pero sí quiero usar mi libertad de expresión para decir que esa definición de «mujer 10» es repulsiva y retrógrada. Que el texto que mandó C. Martín sobre Pulgarcito es de una idiotez que estremece (y, por cierto, muy lejano de la tan denostada niña de Rajoy). Y que si aprender a coser o preparar tortillas de patata debe ir acompañado de un lavado de cerebro sobre el papel de la mujer en el mundo como criada, más vale que busquemos y pidamos cursos de hogar unisex y sin adoctrinamiento. Sylvia parece dispuesta a que le controlen la vida y le pidan su sueldo de abogada para la causa a cambio de aprender a coser un bajo, pero yo no lo encuentro razonable y lo quiero decir. Entrar en una secta a cambio de manejar bien la plancha me parece un precio gigantesco.
Eso sí, el trabajo de captación del Opus empieza bastante antes. Supongo que a esa asociación acuden los ya abducidos en la infancia. Sin embargo, si los gruñidos en todo el país sirven para que alguien de ese grupo escuche cosas diferentes, mejor. Una característica grave de las sectas es el aislamiento de los captados, de lo que da gran ejemplo el Opus.
En cuanto a la subvención del PP: pues es discutible, pero comprendo el argumento de la IU granadina, según el que subvencionar actividades que fomentan la desigualdad es algo que no debería hacer el Estado. De todos modos, también el funcionamiento de los partidos debería ser democrático, según la Consti, y luego vemos lo que vemos…
Tolerar lo que hay alrededor no significa que te calles las críticas. Y el contexto importa: no hablo en el blog de Óscar de manera exacta a como hablaría en la Universidad de Granada o en el Ayuntamiento. «Porque me da la gana», como decía «monseñor» Escrivá.
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