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Fecha
08.01.2008

Categoría
Personal

El hilo musical en los transportes públicos

Ya he superado (casi) todas las pruebas administrativas que van a determinar mi futuro profesional. Y entre idas y venidas he tenido que hablar con bastantes funcionarios, pero no de los de cuño y visera, sino de los que te regalan una sonrisa cuando, amablemente, les preguntas cuál es la mejor hora para hacer los trámites o a quién hay que preguntarle sobre la casilla 26 del formulario B31, fotocopia compulsada del pasaporte en mano. Sigo sorprendiéndome por la cantidad de gente amable que puedes encontrar en las oscuras y tenebrosas oficinas de nuestras tesorerías de España.

Ah, pero no todo el monte es orégano, que si lo fuera, Suiza habría dado a luz a la salsa boloñesa, tantos montes que tienen, que yo me pregunto si el deporte nacional de los suizos será tirarse cuesta abajo haciendo volteretas, como en los anuncios de Milka. Sospecho que no, porque ya lo habrían convertido en deporte olímpico. Pero como los suizos son un poco raros, prefieren los campeonatos de vela, para navegar en los anchos mares suizos. Volviendo a los hierbajos: hoy he venido de Puzol en autobús porque me daba una pereza tremenda volver en tren, que la estación está a tomar por saco de ande yo estaba y no iba con la bicicleta, así que como el autobús de la bruja tiene una parada cerquita cerquita, vamos, to recto unos doscientos metros de nada, allá que voy yo, bufanda en ristre, que es de bobos no abrigarse con el fresqui de los pueblos de la huerta, que te deja la chufa como un cacahuete. Me subo –deja la carpeta, abre la cartera, busca el monedero, intenta comprender lo que te está diciendo el conductor - cobrador (era algo así como “naurocantacinco”, “¿qué?“, ”naurocantacinco”), guárdate el billete, agarra la cartera–, busco asiento, me apalanco y suspiro. “Prueba superada”. Cierro los ojos de la emoción. “Sigue así, machote”, pienso, intentando mantenerme sentado y no dejarme los piños en el respaldo de delante, porque el autobús se balanceaba cual búfalo mecánico.

¿Quién me iba–deciiir?
Tiroriroriro riroriro rirorirorí.
¿Quién me iba-decir?

El conductor debía de sufrir algún tipo de sordera a la vista –o al oído– del volumen del arradio. Y érase que se era un conductor aficionado a la Cadena Dial. No a Radio Clásica o a Radio Humor o a Radio Noticias. Claro, que podía haber sido peor y resultar un incondicional del reguetón chimpón, en cuyo caso puedo afirmar que yo habría llegado a la capital del Turia con las venas de las muñecas destrozadas de intentar cortármelas con la portada del libro de gramática comunicativa que llevaba en la mano. En ésas que sube una señora de las de mechas, traje de chaqueta y collares que ni Carmen Polo, anestesiando al personal con Nº5. Ya creía yo que me había subido al Expreso al Infierno con parada en todas las estaciones.

Daddy, Daddy Cool.
She’s crazy like a fool.
What about it, Daddy Cool?
I’m crazy like a fool.
What about it, Daddy Cool?
Daddy, Daddy Cool.

Pasamos a Boney-M y sus grandes éxitos. Al punto, desconecto, me pongo en modo reposo y hete aquí que me quedo profundamente dormido. Profundamente. Hasta que me han despertado con Shakira, después con una canción de un anuncio de tampones y me han desvelado con un pupurri de David Civera.

nokiafastidiandingpeople.png

Otro episodio de canturreos, obsesivo que soy. Puedo concentrarme y leer tan ricamente en un tren con todo el ruido del mundo. Pero falta que suene una música para que me ponga del hígado y no pueda continuar una línea. Pues más de una vez y más de dos, gracias a los móviles modernísimos que llevan el equipo de música incorporado, he podido disfrutar de los gustos y preferencias de los viajeros, que ahora la muchachada y la viejada han adquirido la sana costumbre de grabarse música en sus teléfonos y, a falta de auriculares, buenos son altavoces, así que nos hacen disfrutar de lo más selecto del panorama musical de aquí y de allá a decibelios pelaos.

Igual es que yo me estoy haciendo mayor y valoro cada día más la paz y la tranquilidad. Igual es que soy un agrio. Igual, un carca, ¿yo qué sé? Pero me molesta tragarme la música de los demás. Y si me dijeras que unos auriculares pueden costar trescientos euros y no están al alcance de cualquiera, lo entendería. Pero hasta los móviles vienen con auriculares de regalo. En Alemania es imposible oír música en un autobús o en un tren, aunque sea pa ti pa dentro mismamente y nadie lo oiga, porque te multan. Y tan ricamente que va todo el mundo. Vale, es una exageración. Yo me conformaba con un poquito de sentido común.

Pienso que a nadie de los que pasáis por aquí se os ocurriría llevar la música a toda hostia en un autobús. ¿O me equivoco? No, seguro que no.


14 comentarios

sonia
08.01.2008 (22:48)

Pues a mi no se me ocurriria y mira que me gusta ir escuchando música.
Los frenazos y balanceos del bus son tremendos cuando no tienes la costumbre.

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El Doctor Hache
08.01.2008 (23:47)

El otro día estaba aguantando estoicamente en la cola del empaquetado de regalos de El Corte Inglés cuando al sujeto que estaba inmediatamente delante de mí le empezó a sonar el móvil con las marciales notas de la Marcha Real, vulgo Himno Nacional. Además el hombre, patriótico él, lo dejó sonar largo rato (¡claro, lo contrario sería desacato!). Por poco no me tuve que agarrar a la señora que iba detrás de mí, la cual también se moría como yo de la risa.

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la_puta_vaga_de_mierda
09.01.2008 (01:13)

Los conductores de autobús ponen SIEMPRE Cadena Dial. En caso de que te subas a uno y estén con M80, Los40 o cualquier otra emisora, ten por seguro que quien lo conduce es el cuñado del busero, que le está haciendo un favor porque éste tenía que ir ese día al dentista o algo parecido.

Que si tengo música en el móvil, dices. Teniendo en cuenta que incluso cuando estoy en casa, a no ser que esté sola, oigo música con el volumen casi al mínimo o con los auriculares para no fastidiar a la gente con la que convivo (y no porque me hayan dicho que molesto), pues imagínesusté. En resumen, al igual que no doy la brasa con mi música, le deseo toda suerte de enfermedades venéreas a quien me da la tabarra con la suya.

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hukes
09.01.2008 (03:42)

El problema, si no universal, sucede en España y México. El chofer cree que todos compartimos sus gustos. Tú, Óscar, por lo menos tuviste variedad de temas. Acá normalmente son cumbias de mala calidad, lo que significa que todas las canciones son el mismo tachún tachún sólo con la letra cambiada. Música que cualquier niño puede componer en el kinder con las claves. No quiero ofender a ninún niño, ni a ningún buen cumbiero (que sí los hay).

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Captain Miller
09.01.2008 (16:00)

No eres al único que se acuerda de la madre del que se le ocurrió poner esos altavoces a los móviles:
http://captainmiller.blogspot.com/2007/08/sobre-mviles-metro-y-auriculares.html

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peritoni
09.01.2008 (16:26)

Doctor hache, el del himno en el móvil es amigo mio…qué horror.

Yo un vez en el metro llevaba enfrente a tres jovenzuelos de los de sangre caliente de allende los mares, escuchando en el móvil canciones tipo reguetón, y a toda pastilla, oyes, como si fuera el radiocasete de sacaelgüiskicheli.
Alucino.

Y tú es que te lo mereces, que ya te vale, lo de llegar a la estación es un paseito, que yo lo sé.

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jazlima
09.01.2008 (17:04)

Unos años atrás era más común que en el colectivo escucharan la radio a todo volumen, pero ahora no pasa tanto. Y prefiero eso antes que todos los pasajeros haciendo ruido entre reproductores de mp3, celulares, gente que habla a los gritos. Yo siempre voy calladiiita.

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Llums
09.01.2008 (17:10)

Yo le deso, al que inventó los politonos, sonitonos, lamadredediortonos y los altavoces del móvil, una úlcera sangrante con descomposición perpetua.
Es muy desagradable ir leyendo, sin meterse con nadie y tener que estar oyendo la música de quien sea (encima, la mayoría de las veces odio ese cantante/grupo/tipo de musica, porque no suele ser clásico ni jazz, ni blues, no, suele ser reggaton, hip hop, lolailo…). A mi me agrede tanto como que me echen el humo cuando fuman. Dan ganas de escupirles, jajaja, para que se den cuenta de lo que molesta…

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Mar-Tita
09.01.2008 (20:30)

Bueno, yo creo que es inevitable que haya gente sin escrúpulos o maleducada para eso de ir escuchando música a todo volumen en sitios públicos, pero …¿Y qué me decís de los hilos musicales de los establecimientos? ¿Por qué tengo que escuchar música allá donde vaya? ¡Es como vivir en un musical!
¿Por qué no puedo ir escuchando mis propios pensamientos? Debe ser una estrategia de marketing o algo así. ¿Alguien sabe algo de eso?

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El patio de mi casa
10.01.2008 (12:45)

Hay que ver como ha cambiado el uso del móvil los viajes en transporte público. Antes viajábamos leyendo, haciendo crucigramas, o escuchando la conversación de las personas que teníamos enfrente. Ahora la gente chatea, nos obliga a escuchar su música, y de las conversaciones solo nos enteramos de la mitad, porque la otra mitad no está presente. Con lo que a mí me ha gustado siempre escuchar conversaciones ajenas en el transporte público, tanto, que me molestaba que las personas a las que escuchaba se bajasen antes que yo. Eso de quedarme sin saber el desenlace…

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Zumaque
10.01.2008 (17:42)

Estoy con Mar-Tita en cuanto a la música en todas partes, con un matiz. De vivir en un musical, nada: vivimos en la cacofonía permanente. Tampoco soporto que ni en los ascensores tengas un momento de tranquilidad, ¡ni siquiera en los baños, por favor!

Cuando voy a hípers o grandes almacenes, lo paso fatal pensando en los empleados, sobre todo en las cajeras. Tienen que acabar de los nervios al cabo del día. Muchas veces soportan tres o cuatro fuentes de sonido distintas: el peñazo del centro comercial, la música grimosa de su propio establecimiento, los aullidos de los videojuegos cercanos, el publirreportaje anticelulítico, las interrupciones melosas o sobreexcitadas de «En nuestra sección de calcetines… ¡oferta!, ¡oferta!». Muchas veces acabo en la información del centro quejándome del frenesí, pero como los jefes se sentirán avalados por no sé qué «estudio de mercadotecnia estadounidense», maldito el caso que me harán (aunque las empleadas pongan cara de resignación como diciendo «qué razón tienes»). Un estudio interesante y útil, en cambio, sería investigar el efecto que todos estos horrores tienen sobre sus nervios.

Durante una temporada también pusieron música «ambiental» en el centro de salud. Me ahorré la protesta, porque la quitaron por fin. Era encantador ver a toda aquella gente con dolencias así o asá oyendo All you need is love.

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Óscar
10.01.2008 (21:33)

Por partes:

Lo de la Marcha Real me ha hecho pensar que seguro que ya habrá psicólogos investigando la relación entre la personalidad del propietario de un teléfono móvil y el politono que tiene por defecto para las llamadas entrantes. Tengo que reconocer que hay uno con el que me partí de la risa hasta que se ha convertido en el politono estándar: un Nokia Tune que se escacharraba. ¿Lo habéis oído? Si mi móvil fuera de última generación y nadie llevara ese sonido, me lo ponía seguro. No sé dónde leí que un tercero había leído que si no cambias el sonido que viene de fábrica es que tienes la autoestima muy alta. Ahí queda eso.

______________________

Luego también está el asunto de por qué me tengo que enterar de las conversaciones de los demás pasajeros. Si cojo el teléfono en el tren, por ejemplo, intento hablar bajito, para no molestar. Pero los hay que parece que cuanto más lejos estén de su interlocutor, más volumen tienen que darle a la conversación porque no llega, probablemente; deben pensar que a decibelio el kilómetro. Y confieso que mi problema es también que no puedo concentrarme porque muchísimas conversaciones me parecen interesantísimas… Ya sé, mea culpa.

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El misterio de los autobuseros y Cadena DIAL está por resolver, igual que el de los taxistas y la COPE / SER, en una proporción de 75% / 25% diría yo. ¿Alguna teoría?

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Es interesante también lo de que nunca oirás algo de Saint-Saëns o de Múm o de ABBA en los altavoces del móvil; suele ser Bisbal, neololailo, cumbias (ya lo han dicho Llums y Hukes). Se me ocurre una explicación, pero es políticamente incorrecta. ¿Alguien se atreve?

______________________

Sí, eso me pasa por coger el autobús y no ir tranquilamente a la estación… pero qué pereza sin la bici, señor, qué pereza.

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Zumaque
11.01.2008 (15:08)

Me costó un poco encontrar la melodía de Nokia, pero supongo que te refieres a esto. Es muy gracioso, sí.

Por cierto, ¿ya no se usa ese oxímoron de melodías polifónicas?

Quiero saber la explicación políticamente incorrecta.

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Fer
11.01.2008 (18:05)

Voy por partes, como los coleccionables de septiembre:
a) el conductor no llevaba “Cadena Dial”, ya que dicha aberración sonora no radia canciones en inglés (Boney M, como puedes deducir, sobraría). Así que me decanto por “Los Cuarenta Criminales”, “Europa FM” o algo desgraciadamente similar;
b) yo antes tenía de tono de llamada uno normal, que sonaba como un teléfono. Pero me grabé al móvil un tema de Carlos Núñez (el crescendo final de “An Dro / As covas do rei Cintolo”), y tan ricamente, porque ni un poligonero lo tiene, ni molesta su volumen -relativamente bajo- y ni quedo como poco original;
c) no me gustan los hilos musicales omnipresentes, pero al menos ya ha pasado la época navideña y el taladrar constante de “peromiracómobebenlospecesenelrío” al entrar en una tienda…

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