Quantcast

Normalizado

Me voy al mercado, a relacionarme con vecinos y tenderos. Hace 15 horas.

Suscríbete

Foro

Archivos

Enlaces

Contacto

Búsquedas

Recientes

Duda sobre los 400 euros:
C. Martín: Pues como no sea que ganes una miseria, pero miseria de las de verdad, en el momento...
lifestraveller: Bueno, no es pesimismo general…es realismo…en un año se me acaba la...
Peritoni: Yo también soy autónomo y nadie me dice nada!!. A los que dicen que 400 euros es...
Óscar: Hostia, sí, lo he leído. Pobre. :sad: Yo no entiendo nada. De lo que he entendido a...
Óscar: Lo de los autónomos es un misterio de la ciencia. ¿Y lo de los parados, qué? ¿Eing?...

¿Te vas a leer el libro?:
jazlima: Me encantó la historieta! :grin:
Captain Miller: Una puntualización sobre el sistema lingüístico en Finlandia, que es muy...
malayerba: Sí, la escolarización es por defecto en catalán.Se imparten algunas asignaturas en...
Óscar: A pasao a moderaçao, oye, ni idea de por qué. Supongo que por los corchetes, digo yo.
Óscar: En Valencia ocurre justo lo contrario. A las familias no se les garantiza que sus hijos...

Fecha
18.12.2007

Categoría
Literatura

Discusiones bizantinas

Acabo de terminar un libro sobre la historia del Imperio Bizantino y me ha costado echar los higadillos recordar a los ciento y un Teodosios, Constantinos, Alejos y Romanos: he ahí la razón por la que ahora prefiero algo así de poco pensar, poco recordar nombres o dinastías y poco implicarse activamente en la lectura. Así que por aclamación popular voy a empezarme Misery, de Stephen King, para ver si me desempalago un poco. Y a propósito de lo que hablaba antes sobre Bizancio, he aprendido una lección importantísima: cuando tenga a huevos ser emperador, me lo pensaré dos veces y tres y cuatro y las que hagan falta, porque hay que ver la afición que tenía esta gente por cegar y mutilar a diestro y siniestro a sus antiguos gobernantes. No he llevado la cuenta, pero vamos, a ojo, un 40% de estos tíos terminaron ciegos y en un convento para dedicarse a la vida contemplativa y olé la paradoja que me acaba de salir, más chula ella, más del campo léxico de ver y observar, de lo más distinguido e ingenioso, un portento de calambur. A lo que iba, que ser emperador bizantino tenía más peligro que un consultorio sentimental en el Nuevo Vale.

Ya lo sé, exclamaréis estupefactos y con razón que qué cosa más profunda y más de afectarnos a nuestras vidas de mileuristas modernos y de mundo lo de los emperadores bizantinos, pero es que me he quedado completamente pillado con el asunto.

Constantino el Grande

 No leo habitualmente libros de historia porque suelen ser bastante áridos y me desespera tragarme cuarenta páginas sobre las técnicas de la alfarería celta, los entresijos de la Cámara de Comercio de Venecia en sus épocas mozas o sobre la influencia de los gravámenes del mijo en la sociedad de la República de Weimar y la consiguiente creación del Partido Liberal de Pomerania. Así que cuando encuentro uno que es fácil de leer, interesante y, además, hecho para personas con poca formación en historia del mundo como yo, se agradece. Además, me niego a la cultureta ésta sobre los templarios, los cálices, las conspiraciones papales para conseguir la receta medieval de la eterna juventud vía colágeno marino o los códigos secretos en las pinturas de Van Eyck. Porque con la Biblia ya tengo la dosis de mitología religiosa y aventuras varias como para ponerme a leer ahora que si María Magdalena tuvo un hijo o dos o los que fueran fruto del retoce con San Cristo. Porque a mí, lo de que una virgen se quedara preñada fruto de una conversación con una palomita, me deja patidifuso, que para patiabiertas ya tenemos a nuestra madre santísima. O lo de los israelitas cruzando el mar, o lo del otro ángel, menos conocido, que se le apareció a la mujer de Manóaj y le dijo que iba a concebir siendo estéril. Ésta, ni corta ni perezosa, le fue con el cuento a su marido, éste se lo tragó de cabo a rabo y se puso a gritar aquello del hosana jey, muy socorrido en aquellos tiempos: ¿que viene un ángel? ¡Hosana! ¿Que un pajarito ha dejado preñá a mi mujer? ¡Hosana! ¿Que han matao a uno clavándolo a una estaca? ¡Hosana!

kiriotisa

El problema es que hoy, en pleno siglo veintiuno, todavía hay gente que se cree a pies juntillas éstas y otras historias y las defienden a capa y espada como verdad absoluta. Y no me digáis que no, porque sé de una mujer de mi edad, licenciada en derecho para más señas, con la que ya puedes argumentar lo que quieras, que te dice con todo su aplomo que la historia de Eva, la muy puñetera, es tan cierto como que te puedes quedar preñada si tu novio se corre sobre tu vientre, que no en tu vientre. No digo que todo el mundo tenga que estar al tanto de lo último en estudios sobre la materia oscura y los agujeros negros, pero la incultura de andar por casa es ciencia-ficción para mí. ¿Es necesaria la religión para nuestra salud mental? No lo dudo. ¿Está bien lo de plantearse qué hay en el más allá? Vale. Pero, ¿de qué sirve si no sabemos lo que ocurre en el más acá, eing?

En fin, que estaba espeso y me he hecho un lío.


9 comentarios

Anna
18.12.2007 (16:57)

Es usted un descreído, oiga. Lo que me ocurre a mí con la Biblia es que como ya me la sé no me la planteo. Que las aguas del mar se separan porque yo lo valgo y cruzan ciento y la madre, pues me parece de lo más normal. Que una zarza ardiendo habla, pues también. Algún día debería leer la Biblia con espíritu crítico. O no, tengo tantas cosas que hacer antes… :-)

[Responder]


jazlima
18.12.2007 (18:36)

A mí me pasó lo mismo leyendo mitología griega. Por un rato está bueno, pero después agota.

[Responder]


Óscar
18.12.2007 (20:37)

Yo, quitando lo fundamental, de la mitología griega y latina no me entero, aunque sospecho que ni ellos mismos estaban al corriente de todo. Es como aprenderse las listas de Pokémon: hay que estar muy en el ajo para sabérselo todo.

Oiga, sí, es que de verdad que para maravillas, las de las sagradas escrituras, que parece que lo haya contado el mismísimo Barón de Münchhausen. ¡Ay! ¿Leer la Biblia con espíritu crítico? ¿Tú qué buscas? ¿Que te salga una úlcera?

[Responder]


sonia
18.12.2007 (22:58)

Como excusa de haber engañado al marido, si cuela…..
Yo tengo pendiente “Baudolino” de Umberto Eco, quizás mis escasos conocimientos de historia hacia que me perdiera y por lo que fuera, se me hizo dificil terminarlo, pero lo haré.

[Responder]


jazlima
19.12.2007 (05:26)

Baudolino se me hizo un poco pesado, prefiero El nombre de la rosa.

[Responder]


El patio de mi casa
19.12.2007 (10:00)

Pues después de leer semejantes tochos sobre mutilaciones y tropelías varias, no sé como te quedan ganas de leer a Stephen King, con el miedito que da… Para desconectar ¿no te vendría mejor algo de Tom Sharpe, o similar?. O quizá te venga bien la propuesta de mi post de ayer (sin ánimo de auto-publi, oiga…).

[Responder]


Peritoni
19.12.2007 (11:09)

Ya lo dijo aquél, la religión el opio del pueblo.
Odio las religiones y todo lo que suponen y la afición de la gente a evangelizar me ha hecho cambiar, antes decía “no creo pero respeto”, ahora en las últimas conversaciones religiosas de las que no he podido escapar he soltado “los que creen en las religiones son unos ignorantes que le piden respuestas a un palo sobre qué va a ser de su vida”. Y me he quedado tan pancho, oiga.

[Responder]


jazlima
19.12.2007 (15:52)

Peritoni, sos mi nuevo ídolo. :D

[Responder]


Fer
19.12.2007 (20:28)

Me ha encantado tu disertación sobre los marchosos bizantinos, que eran unos cachondos a la hora de deponer reyes. Cierto es que resulta terriblemente duro aprenderse la lista de estos personajillos (¡vivan los Paleólogos!, y eso que no descubrieron ningún dinosaurio), pero se hace divertido comprobar cómo éstos se lo montaban mejor que los franceses en cuanto al regicidio, en vez de abusar de tanta guillotina, ya está bien, coño. Y ya que hablamos de magnicidios y malos rollos cortesanos, cómo no íbamos a recordar a nuestros entrañables visigodos, tan hijoputillas ellos.
En fin, antes de que el tema me emocione en exceso (¿se nota que soy historiador, sector medievalista?), te recomiendo un librito cojonudo y al margen de chorradas de historia-ficción, de conjuras histéricas y pseudo-revelaciones. Se trata de La caída de Constantinopla 1453 (sir Steven Runciman), que es sencillamente magistral -apabullante, tremebunda, apasionante- y del que un servidor publica una reseña en el próximo ejemplar de la Studia Historica de la USal.
(Siempre y cuando no hayas terminado de bizantinos hasta la puerta de Blanquernas, claro).

[Responder]


Comentarios

Si quieres, puedes usar las siguientes etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Puedes suscribirte o recibir las actualizaciones por correo electrónico.

Stephen King El canon