“Manual de corrección gramatical y de estilo”, de Ramón Sarmiento
Ahí va una recomendación rápida. Esta tarde me he pasado por una librería grande y me he llevado el Manual de corrección gramatical y de estilo de Ramón Sarmiento. De buenas a primeras sé que no es una de esas cosas que uno espera a que salgan como, pongamos, lo último de Stephen King o el Windows Vista, ya lo sé, pero, oiga, por 15 de los modernos euros nos llevamos un librito sencillo a la par que claro, conciso y, sobre todo, correcto: un remanso de paz filológica, una especie de alprazolam lingüístico.
Me consta que este manual no resultará especialmente atractivo para el 99,9% de la población de este gran país, pero siempre encontraremos una respuesta rápida a las preguntas que desde el Neanderthal han inquietado al ser humano, como cuál es el uso exacto del artículo indeterminado con adjetivos calificativos, qué verbos rigen subjuntivo –Sihaya y Fer: sí, ahora me desayuno de que hay verbos que rigen subjuntivo, así, a lo bruto– o qué coño es una paradiástole, que no es una enfermedad cardíaca, sino que consiste en separar o distinguir cosas que están mezcladas o confundidas, Sarmiento dixit. Y es que los filólogos que le ponen nombre a las cosas, o sea los nombrólogos, deben de ser todos aficionados a la anatomía humana, porque si a mí me preguntan qué es una patáfora contestaré con alegría que no lo sé, pero que debo de tenerlo más abajo del ombligo y no me extrañaría oír que a Amparín, la de la pescadería, le han diagnosticado un disfemismo crónico y que la pobre va de prozac hasta las tetas desde que se enteró. A propósito, y para los que a estas alturas todavía tienen la mosca detrás de la oreja, diré que el otro 0,1% de la población a la que sí le interesan libros como éstos son (somos) unos seres extraños, que rehúyen –¿con tilde, verdad?– la luz solar y manifiestan una grosera ausencia de habilidades sociales. Unos los llaman raros, otros, mala gente, aunque su nombre técnico es filólogos.
Hablar de estos libros, recomendarlos y, además, esperar que el público se interese por ellos es pedir cotufas en el golfo, pero como sé que por este blog andan algunos y algunas que, sin ser repelentes como yo, se interesan por algo más que no sea el dinero, el sexo y los gustos culinarios de los Marqueses de Benifotrem, pos si cola, cola.
Del índice:
1. Pronunciación correcta.
2. - 13. Clases de palabras: adjetivos, verbos…
14. Las oraciones.
15. Incorrecciones sintácticas.
16 y 17: Estilo.
Lleva, además, ocho apéndices (los últimos son dos registros muy majos): que si gentilicios, que si bibliografía, que si nombres geográficos, que si signos de corrección y demás.
Esta noche, si tengo un rato, cuelgo una foto del libro, que no es que sea el non plus ultra, pero es que en la editorial SGEL –cuya web está en el limbo–, el diseñador lleva en huelga tres décadas, sospecho.
Last, but sin importancia: estoy haciendo por aquí detrás, sin que nadie me vea, los cambios. Necesito una ayuda vía correo electrónico (e. d., me gusta, no me gusta, me gusta, no me gusta, etc.). Si alguien o algo tuviera o tuviese la amabilidad o la cortesía de darme su opinión u opiniona, estaría eternamente agradecido.
Hala, paro ya que estoy cansino hoy.








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