Correo basura, comentarios basura y timos
Que el descaro del ser humano puede ser infinito, lo sabía. Que la estupidez humana alcanza el mismo nivel, también.
A diario recibo cantidades enormes de correo y comentarios basura. Algún correo apestoso se filtra a mi cliente –uso MAIL, el que viene con OS X–, pero nada alarmante teniendo en cuenta que son dos cuentas de correo llenas hasta los topes de todo tipo de cosas extrañas y seres de otras dimensiones. Afortunadamente, cuando recibo un mensaje con más de tres direcciones, MAIL se encarga de devolverlo amablemente en mi nombre con una nota de agradecimiento y con un recordatorio muy especial para los familiares de quien me lo envió. De los comentarios, tengo el blog blindado –o casi– con alguna que otra medida de seguridad: no son infalibles, pero dan algo de tranquilidad. Tengo que revisar de cuando en cuando el cubo de la ciberbasura porque algún comentario legítimo se ha colado sin querer y tengo que pasarlo a pedal. Bien.
Pues últimamente compruebo que me envían cada vez más una serie de correos en los que me piden amablemente lo siguiente:
If you want do delete your site from our spam bases - just email us with domain of your site:
(aquí me dan una dirección de correo electrónico)
Thank you!
Obviamente se trata de un mensaje para comprobar que estás recibiendo comunicaciones de su parte y si pides que te fuliminen de la lista, te bombardearán con residuos de los más malolientes. Pero también supongo que será una técnica de demostrada eficiencia porque habrá un montón de usuarios que respondan con un discreto me borren de su lista o con un hijos de puta, o me borráis ya o sus denuncio, lo mismo da. Confirmada la vigencia de la dirección o del blog, chorro de mensajes con alargamiento de pene y ofertas de pastillitas azules al canto.
Lo del phishing, ya es harina de otro costal. Durante una temporada recibí un montón de correos procedentes de eBay –supuestamente– en el que me informaban de que un usuario me había abonado el precio que yo había solicitado por un producto y no se lo había enviado. Claro que yo ni había puesto a subasta unos calzoncillos usados sabor jamón serrano ni el título de propiedad de mi terreno en la luna, apto para construirme un par de chalés adhesivos para mí y mi suegra. El correo derivaba a una página en la que me pedían todos mis datos. Phishing en toda regla.
Esto no es más que una versión moderna de los timos de toda la vida. Lo que yo me pregunto es cómo se puede ser tan inocente para caer en estos timos. Pues existen personas inocentes y gentes de buena voluntad, aunque lo último parezca ciencia-ficción. Siempre he oído y leído que juegan con la ingeniería social –etiqueta elegante que se refiere a la tradicional transacción de un solípedo hembra– para engañar al personal y hacer que uno venda su alma al diablo en forma de contraseña de la cuenta bancaria. Mi sentido común –que cuando se trata de dinero está sorprendentemente despierto, para pasmo de mi persona– me dice que si un desconocido te regala rosas o lleva una cogorza importante o la llevas tú y que si te pide alguna contraseña o estás muy enamorado y lo sabe o quiere engañarte o volvemos a la cuestión alcohólica. Vamos, que no le doy ese tipo de datos ni al perro Manolo.
El otro día vi en un programa de noticias que uno de los timos que cada vez es más frecuente consiste en sacarte la firma con una excusa cualquiera y gestionar en tu nombre el cambio de algún servicio, sea el de teléfono, el de gas, el de electricidad, el de lo que sea. Y parece que se trata de timadores con carné de comercial de alguna gran compañía que no duda en engañar al personal para poder sacar tajada en forma de incentivos. Las víctimas: gente mayor, la mayoría. Hay que tenerlos cuadrados.
Llegado este punto y después de todo este rollo me interesa saber:
- ¿Conocéis la historia de alguien que haya caído en algún timo?
- ¿Habéis estado a punto de caer?
- ¿Qué otras modalidades de timos vigentes conocéis?
Aprovecho para recomendar esta web: ROMPECADENAS.
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