El garrafón
Hoy me he enterado de que, junto a la lucha contra el narcotráfico, contra la explotación infantil y contra el terrorismo, existe otra que nos afecta igualmente y contra la que también se libra una dura batalla, y perdón por la frivolidad que voy a soltar. Me refiero a la lucha contra el garrafón. La marca de vodka ruso KRISTALL ha puesto en marcha un sistema para detectar si lo que te están poniendo en el cubata o en el chupito es de marca o, por el contrario, un burdo brebaje a base de ojos de dragón, hígado de pato y lágrimas de sirena del Egeo. Si envías un SMS o un correo electrónico con el código que aparece en la botella, recibirás una respuesta confirmando que lo que te estás bebiendo es vodka del bueno.
Esto no es cualquier nimiedad, porque no es lo mismo una resaca de marca que una de garrafón, lo certifico, vamos, se nota a la legua, que este cuerpo serrano a sufrido o ha visto sufrir las consecuencias de los míticos Garrafíter y Lirios, ginebras de coña, el J&P, Cutty Park y el Brillantines, que son güisquis de andar en pantuflas, o del más chungo Licor 46, del que creo que no he probado ni el original, todo sea dicho.
Y quien no haya bebido garrafón en su vida que levante la patita, que no me lo creo. Los hay que dicen que eso del garrafón es una leyenda urbana, como lo del cocodrilo que te sale del inodoro cuando estás haciendo fuerza y te muerde el culo, que yo siempre he pensado que vaya un cocodrilo más tonto y guarreras, siempre la boca toa llena mierda. Otros, SIN ENCAMBIO, dicen que el 80% de lo que se bebe por ahí es de imitación, como los complementos de Tous. Yo, por mi parte, sí noto cuando me están vendiendo un gin marca la cabra. Incluso en algunos locales merece la pena pedirte una Heineken, cuyo origen está más o menos claro –es que una cerveza de garrafa ya sería la leche, valga la reconcomitancia–, que un gintonic de origen más que dudoso que te va al cerebro sin pasar por el intestino delgado y sin cobrar las veinte mil.
He observado con estos ojitos de cordero degollado, porque a ciertas horas uno lleva ojitos de cordero degollado y, si me apuras, de ternera descuartizada, que donde te ponen garrafón suelen tener tendencia a llenarte el vaso de tubo con el alcoholazo más allá de la mitad del mismo. Quicir, si ves que escatiman con la ginebra y no llegan a cubrir el segundo cubito, la bebida es buena. Si los cubitos flotan o no puedes vaciar el botellín de tónica en el vaso, prepárate para un resacón de los malos.
Os propongo denunciar aquí los bares que seguro que te ponen vodka del Hacendado. Yo prímer:
Valenciano, si vas a un local en El Carmen a partir de las dos y media de la madrugada y te piden quince eurones de entrada, pongamos, seguro que lo que vas a beber es de garrafa, así que ve preparando las aspirinas fluorescentes.
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