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Carlos Rodriguez: Muchas felicidades, ciertamente he pasado buenos ratos en este blog y en...

Fecha
13.08.2007

Categoría
Uncategorized

Hospitales

Estoy escribiendo esto a mano en un cuaderno de líneas. La razón es que no me he traído el portátil al hospital, donde estoy haciendo compañía a una persona que lleva ingresada unos días en la planta de traumatología (virgencita, virgencita, que me quede como estoy, claro que la resentida de la virgencita no me hará caso, por sarraceno). Oiga, qué pesado esto de los hospitales, es cierto eso que dicen que si te pasas un día tumbado en el sofá sin hacer nada estás tan ricamente y si haces lo mismo en un hospital te cansas más que si estuvieras una noche de farra.


Me ha sorprendido el hospital por el trato que dan a los enfermos, es exquisito, a buenas horas me pillan a mí de auxiliar o de enfermero, hay que ver la vocación que tiene esta gente (o la que yo le supongo), porque anda que no hay que tener los ovarios bzw. los huevos bien puestos para dedicarse a esto. Lo que ven, lo que oyen, lo que tocan y lo que huelen, un carnaval de los sentidos es esta profesión.

Eso sí, son un poco tacaños con los analgésicos, que, según tengo entendido, era una cuestión de los privados, no de los públicos. Todo limpio, eso sí. Vamos a ver, no es que yo pensara que esto es la cueva del caco, pero recordaba esto bastante peor de lo que ahora es. Supongo que a mucha gente le ocurre lo mismo, que piensa que los hospitales públicos son esos lugares sórdidos donde veinte enfermos comparten una sala con un pasillo entre las camas por el que circulan las monjitas con patines y una sirena de ambulancia sobre el velo.

Un amigo mío, médico, me dijo que los hospitales privados eran mejor que los públicos sólo en algunos aspectos, toda vez que los médicos y los cirujanos solían ser los mismos que en los públicos, por ejemplo, y que en lo que destacaban era en las listas de espera, casi inexistentes, y en la comodidad de las instalaciones, ya que disponen de muchos más recursos, sobre todo en las habitaciones. Me dijo que los equipos, los había buenos y malos en ambos casos, que había que mirar cada uno en detalle, por ejemplo, el equipo de oncología de tal hospital (público) era mejor que el de tal otro (privado) pero que en este último tenían un neurocirujano estupendo que no trabajaba en el primero. Vamos, que todo dependía de la enfermedad que tuvieras.

Una amiga mía dio a luz en un hospital privado, religioso para más señas. La habitación estaba bien (no era para tirar cohetes) pero era individual, eso sí, que depende de quién te toque de compañero esta circunstancia puede resultar vital para la recuperación. Disponía de todo lo necesario para el ingresado y para sus acompañantes. Incluso, cosa importante, tenía una radio con hilo musical mediante el cual, si tenías la necesidad espiritual, conectabas con los oficios religiosos diarios del hospital, vamos, que oías el dominus vobiscum y el pange lingua gloriosi en Hi-Fi Churraun Dolby Stereo THX (que no THC, que de eso las monjas no saben), un lujo que ni el Hilton Plaza. Oye, que para los creyentes puede ser la mar de práctico porque así estás al día con Dios y con Inriquito, no tengas luego que andar con que no te da tiempo a recuperar las misas antes del triduo, que es una lata. Por lo demás, bastante parecido al hospital público que me toca por zona. De cuestiones médicas, no puedo hablar porque no tengo ni la más remota idea.

Por cierto, y eso sí me pareció sobresaliente, a la dichosa y feliz mamá de la criatura (bueno, y al papá también, pero iba dirigido a la mamá si no me equivoco) le dieron un folletito con el manual de instrucciones de la criatura, sin el certificado de garantía, claro, que las monjas son muy pillas, no lo hacen como en El Corte Inglés. Lo dicho, que si cómo lavar a tu hijo, que si cómo darle el pecho a tu hijo (obsérvese lo gracioso que resulta que sea una monjita la que te informe sobre el particular), que si cuándo es la mejor edad para bautizar al pequeño mamoncete y demás cosas importantes para las madres. Oiga, muy previsoras las hermanitas.

En fin, que espero mantenerme alejado de los hospitales después de esta convalecencia, y vosotros también, ya que estamos, no voy a ser yo el que desee nada malo a los que pasáis por aquí. Y ya que nos ponemos: si tuvierais la posibilidad de elegir, es un suponer, entre uno público y otro privado, ¿en cuál preferiríais que os ingresaran?

Saludetes a todo el mundo. Pondré pronto mi correspondencia al día.

PD: Respecto al librito de las monjas, ya sé que no lo habrá redactado la madre superiora ni Sor Dita, la hermana oficiala de la congregación, seguro que le han encargado la redacción a un pediatra y la corrección a algún curilla, pero no digáis que el asunto no se presta a chistes varios.


16 comentarios

malayerba
13.08.2007 (22:19)

Veamossss:
1.Qué grande lo del carnaval para los sentidos, oye.
2.Igual son tacaños con los analgésicos porque hacen pupa, véase adicciones, problemas gástricos/intestinales/hepáticos, porque según qué está contraindicado para según quién o porque sí, son tacaños.Quésabenadie.
3.Para mí, sin ninguna duda, la sanidad pública es muuuuuuuuucho mejor por muchas razones, a saber:
-los médicos son los mismos, piiiiiiiiiiro:el resto del personal está mejor pagado en la pública, y tiene mejores horarios y eso.Mejores condiciones=mejor rendimiento=mejor trato al paciente.
-al no guiarse por criterios de rentabilidad, no hay problema para hacer un mogollón de pruebas carísimas a un paciente.Por la misma razón los equipor suelen ser de lo mejor, y se dispone de aparatos modernos sin problema.
-los hospitales universitarios, además, cuentan con un montón de garantías adicionales, por aquello de que treinta ojos ven más que quince.
Y así.¿Que hay listas de espera?Claro, porque faltan camas y médicos y más hospitales.Que hagan más.¿Que no son tan cómodos o tan bonitos?Vale.Pero yo me fío mucho más de la pública;y la conozco bien.

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Sonia
14.08.2007 (03:17)

Buff, ya puede ser el hospital mas limpio y cómodo del mundo que a mi me va a seguir pareciendo horrible, no soporto los hospitales.
Del personal, hay de todo como en botica.
Ni publico ni privado, el dia que me tengan que atender espero estar tan mal, que me de igual to, solo que me saquen de alli lo antes posible. :x
Un beso y espero que sea algo leve y rápido.

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Iwi
14.08.2007 (04:52)

Uy, Óscar, que te voy a comentar porque me viene al pelo.
No estoy comentando mucho en porque estoy en territorio wifi-va-wifi-viene (recordad la odisea que ya narré en un post), que para leerme un post tengo que moverme, cargarlo, y volver a moverme para poder leerlo cómoda (pero os leo, os leo).
Bueno, al grano:
Sabéis lo del corte en mi pie (y si no a mi blog me remito).
Pues yo siempre he estado en contra de pagar sanidad privada, pero mi madre “que sí, que sí, que yo te lo pago”. “Bueno, si tú me lo pagas, haz lo que quieras”. Total, que soy de Adeslas. Sí, y no por mucho más tiempo. (Bueno, pienso aprovecharme de un par más de servicios y me desapunto, toda disgustada, y pienso quejarme).

Me hice el corte en el pie, y como no llevo mucho en Madrid (y recordaba de alguna otra vez, con gripe –soy asmática-, esperas interminables en hospitales repletos –la verdad es que el sistema sanitario en Madrid deja mucho que desear-), decidí hacer uso de un servicio que, aunque mi madre lleva años pagando, sólo había empleado dos veces con anterioridad, por un problema de estómago (tras UNA sola copa de garrafón) y por un ataque de asma leve, que eran cosas que no veía muy claras de ir a un urgencias normal.

Fui al puñetero hospital, llamado “La Milagrosa”, y tras una brevísima espera, me atendieron, más o menos bien, aunque sin darme muchas explicaciones de nada.

Gran momento: yo, gritando de dolor, mientras me ponían las tres inyecciones de anestesia en la planta del pie y me cogían los puntos, cuando se acerca monjita septuagenaria y me coge la mano. Al segundo, no sé si sería por mi cara, la monjita salió despavorida. Nunca sabremos.

Total, me dicen: “Vuelve dentro de una semana, a la Unidad de Cirugía, que te quiten los puntos”. Vale, muy bien, lo he captado, y me fui a sufrir mi invalidez en todo el horno de mi casa. Me podría haber ido a casa de mi madre, pero preferí que terminaran la operación donde la habían empezado. Una tontería, me tenía que haber ido, pero tampoco me podía mover mucho.

A la semana, yo comprometo a unos amigos que tienen coche (con el suplicio que es callejear en coche por el centro de Madrid) para que me acompañen al susodicho hospital a quitarme los puntos. Llegamos y un amigo me acompaña mientras otro va a aparcar. Andando a pasito de tortuga, apoyando sólo el talón (y con el tendón cargadísimo), llego al lugar donde me atendieron. Miro las indicaciones de especialidades médicas por planta y no adivino el lugar, por lo que me dirijo a recepción. Les explico mi caso y me dicen: “Eso no es aquí, esto es Urgencias, eso es en la calle paralela por la parte de atrás”. De puta madre, y yo coja. Miro con cara de pena y pasan de mí. “Pero a mí no me dijeron que no era aquí”. Pasando de mí. Salgo del hospital, explanada por delante, y llamamos al amigo, que desaparque, que es en otro sitio.
Vamos al otro sitio, “Consultas”, a recepción. Explicamos el caso, el temor a que hubiera que pedir cita ya presente, y la chica de allí nos dice: “Pues no os pueden atender porque El Cirujano está de vacaciones”. La miro incrédula: “Bueno, pues algún ATS, los puntos también los pueden quitar los Ateéses, ¿no?”. “Aquí no hay Ateéses”. Flípala. ¡Qué mierda de hospital! ¿Cómo no pueden tener Ateéses? Pues no. “¿Y ahora yo qué hago?”, “Ah, no sé, yo sólo estoy en recepción”, y se veía que no tenía ni idea. Mis amigos y yo: “Me parece increíble…” , ella: “Es que Él también tiene derecho a vacaciones”, el colmo, y yo, sin perder la calma en ningún momento: “Claro, no lo dudo, pero yo no tengo la culpa, y a mí me dijeron que viniera aquí, y si sabían que iba a estar de vacaciones que no me lo hubieran dicho, o me hubieran mandado a otro lado”. Yo repetí: “Bueno, ¿y ahora yo qué hago?”, y me dice la chica, en un gran esfuerzo por pensar: “Pues coge el librito que os dan con la lista de médicos y busca un cirujano, pero te digo desde ya que un cirujano en Madrid, en agosto y sin pedir cita, no vas a encontrar, porque están todos de vacaciones”.
Yo: “Vale, me voy”.
Yo, saliendo por la puerta, mascullando: “Me voy a mi pueblo”.

Domingo, por la tarde noche, mi pueblo:
Centro médico enano y cutre, con mostrador de recepción más cutre todavía:
- Hola, blabla blabla (les cuento el caso).
- Pero, mujer, eso se hace por las mañanas durante las consultas, que hoy es domingo por la tarde…
- Ya, pero me da agobio tener tanto tiempo los puntos, a ver si me va a pasar algo.
- Bueno, a ver que le eche un vistazo la enfermera.
La enfermera, encantadora y cariñosa, me quita los puntos mientras me dice que respire hondo y que lo está haciendo con todo el cuidado que puede. (Duele que te hurguen en la planta del pie, ¿eh?)

Y ésa es la historia. A la mierda Adeslas, viva el Servicio Andaluz de Salud.

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Fer
14.08.2007 (13:40)

Pues yo, debido a mi condición de becario, todavía no sé a qué sanidad pertenezco.
Hasta marzo de este año estaba en ASISA (vía MUFACE, por mi padre), aunque también -por no sé qué requisitos del seguro universitario- tenía asignado el NUSS (Número Universitario de las SS… uy, no, de la Seguridad Social). Dicho número, que conste, no servía para nada. Para nada de nada, en serio, como mucho para controlarnos.
Pero todo cambió. Supuestamente, al entrar en vigor nuestro nuevo estatuto, a los becarios se nos equiparó con cotizantes seguridadsocialeros. Eso sí, nada decía de dejar el anterior seguro, aunque como un servidor vuelva a ASISA lo mismo hasta me enchironan por fraude, como a la Campanario.
En cuanto al debate sobre sanidad pública o privada, no sé qué decir. Depende de las regiones, imagino, y de según qué hospitales.
En la privada no he tenido jamás lista de espera, ni siquiera para consulta (porque nunca me han operado), aunque a veces en Salamanca la hayan cagado con el diagnóstico: de ello da fe el esguince crónico que tengo en el corazón de la mano derecha, que para el iluminado del médico, tras revisar las radiografías, era una simple hinchazón.
De la pública recelo, al menos para la asignación de citas, porque la cesión de competencias no ha sido siempre beneficiosa. Parece ser que Madrid es un sindiós, pero el penoso sistema castellano-leonés no le va a la zaga y la distribución hospitalaria brilla por su ausencia (en provincias como Salamanca, Ávila, Segovia y Soria sólo hay hospitales en la capital, y si te pilla a dos horas en coche te jodes y bailas) en la mayor región de España.
Eso sí, Andalucía se defiende a la perfección, igual que en mi Extremadura, donde hay un hospital en cada comarca (incluso en pueblos de 4000 habitantes) y se camina hacia un ratio de un paciente por habitación.

PD: perdón por el rollazo, pero de algo hay que hablar mientras no nos internen a nosotros.

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Glamourama
14.08.2007 (14:02)

Mi suegro es médico. Mi suegra enfermera y yo estudié un módulo de auxiliar de enfermería. Tanto los ñrimeros, como mis profesores y yo coincidmos en que es mejor la sanidad pública que la privada en cuanto a medios. En el trato no. Pero es normal porque en la sanidad privada pagas pastones para que te mimen. Mi suegro por las tardes trabaja en una clínica privada y siempre dice lo mismo: ” A la consulta no vienen nada más que catetos con más dinero que idea que se piensan que allí los voy a operar mejor que en el hospital público y yo en la clínica no tengo los mismos medios”.

El mes pasado operaron a la madre de la paleta de mi jefa y casi la palma. Todo porque ella decía que por su madre se dejaba el dinero que fuera necesario y así pasó lo que pasó. Y no contenta con no escarmentar en septiembre se tiene que operar del túnel carpiano y está empeñada en que mi suegro la opere en la clínica privada, mi suegro erre que erre que por su bien que se opere en el hospital, que allí tiene más medios y va a estar mejor vigilada. El túnel carpiano es una cosa muy seria porque si hay algún fallo te dejan inválido (y esto lo sé porque conozco a más de un@). Pero ella que no que se opera por la privada.

Con estas cosas no me queda otra más que darle la razón a mi suegro. Ésta gente tiene tanto dinero que no saben que hacer con él si no es para hacerse notar.

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jazlima
14.08.2007 (18:40)

Acá en Argentina el estado de los hospitales públicos es deplorable, así que como por suerte tengo obra social, puedo ir a privados.

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Óscar
16.08.2007 (13:05)

Después de unos días, me reitero en lo que dije: el trato, inmejorable (pese a que yo había tenido otras experiencias y que otras personas también me habían contado desplantes y malos rollos del personal). Respecto a los analgésicos, entiendo que no a todo el mundo se le pueden dar (yo no tengo ni idea de qué tipo de sustancias hacen daño y todo eso, por lo que decía Malayerba), pero dependiendo del turno dan más o menos, así que supongo que dependerá del criterio del equipo médico que esté de servicio, sospecho.

Lo de las listas de espera es lamentable. No una vez se ha detectado un problema, porque entonces todo suele ir rapidísimo, pero si todavía no se ha detectado la enfermedad, te dan la cita para el especialista a tres meses vista, que no más, por lo menos en Valencia, eso sí que no puede ser. Y por muchas promesas que nos hayan hecho los políticos (y más por estos lares), la cosa no va palante. Conozco un caso en el que la atención urgente era una prioridad, y visto que en la pública no había manera, acabó acudiendo a la privada.

Otra cuestión es lo del seguimiento. Me parece importantísimo que tú conozcas al médico y el médico te conozca a ti. Pero empezando por los de cabecera y pasando por los especialistas, cada vez te toca uno y tienes que contarle la misma historia desde el principio y el médico tiene que leerse la historia igualmente (a saber si los anteriores han redactado con todo el detalle los antecedentes), al margen de que cada uno tiene sus tratamientos preferidos y sus consejos, que no tienen por qué ser contradictorios o malos, pero sí minan la confianza del paciente, por lo menos, la mía. La sustitución de los médicos y de todo el personal depende de aspectos como las comisiones de servicios y demás cosas trámites que nada tienen que ver con la competencia del personal, así que se trata de un problema administrativo, fundamentalmente.

A pesar de todo esto, y teniendo en cuenta lo que habéis dicho, yo también prefiero la pública a la privada, entre otras cosas por los medios, que todo el mundo coincide en que son muchos más que en la privada. De hecho, lo de los analgésicos me sorprendió, porque yo tenía en cuenta que era un problema de la sanidad privada, no de la pública.

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Anna
18.08.2007 (11:14)

Yo no conozco la sanidad privada, en casa somos sanos por naturaleza, je, pero sí tengo amigas que han dado a luz en lo privado y en lo público. Las de la privada siempre dicen eso de que “es que tengo una habitación para mí sola”. Bien, pues mi mejor amiga parió las dos veces en la pública y dice que aparte del trato de las enfermeras -gracias a ellas consiguió dar de mamar al primero, que se empeñó una enfermera negra (en Castilla, una enfermera negra, lo destaco por lo inusual) en que de allí salía mamando la criatura, con el beneplácito de la madre, claro- lo mejor fueron las compañeras de habitación. La primera vez la otra madre era “repetidora” y ayudó y tranquilizó a mi amiga con su primer hijo, fue un apoyo fantástico. Y la segunda vez, fue ella la que hizo lo propio con su compañera primeriza.
En según qué casos, el estar acompañado por alguien en tu misma situación es algo muy conveniente.

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Óscar
18.08.2007 (13:03)

Ya, si eso es lo que me parece a mí, pero es un arma de doble filo y tienes que tener suerte, porque si el enfermo es pudoroso y el compañero es un pedorrero que parece que tenga conectado el intestino al gaseoducto ruso-polaco puede convertirse en un infierno. Pero tienes razón, si el compañero es una persona equilibrada, puede incluso contribuir a la recuperación.

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malayerba
20.08.2007 (01:19)

Acabo de ver “Sicko”. :O
Aupa el sistema de seguridad social.No sabemos lo que tenemos, compañeros.
Una cosa más.Yo llevo ocho años en la pública, pero por el tipo de contratos que me hacen, en una ocasión tuve que trabajar en una residencia privada.Acostumbrada al “otro lado”, en que tengo una ratio(máximo de nueve residentes por auxiliar, a la que nunca llegamos porque las funcionarioas se amotinarían o algo), ayudas mecánicas como grúas y lo que nosotros llamamos “motos” (que vienen a ser como esto ) me encontré con 20 residentes a mi cargo, sin un solo aparato que me facilitara la tarea; no se me permitía cambiarme de guantes entre un residente y el siguiente “porque no los regalan” (sic.), los pañales estaban más que racionados, así que nada de cambiarlos a demanda:tres veces diarias, no más;había una sola enfermera para cuatro plantas y un médico durante dos horas al día (cuando en “la mía” hay una enfermera POR PLANTA y al menos dos médicos de guardia las 24 horas) y carecíamos incluso de duchas asistidas y de bañeras geriátricas.Los residentes pagaban entre 4000 y 5000 euros al mes, porque la residencia estaba considerada como de lujo.
Eso sí, había parquet en todas las habitaciones.Una guarrería.Viva la sanidad pública, insisto.

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Óscar
20.08.2007 (14:36)

Muchos europeos sí conocen las ventajas que disfrutamos. Algunos se caen nada más bajar del avión y se rompen la cadera, otros se empadronan aquí y le pasan la factura de los servicios médicos de sus países a la Seguridad Social (vía E-111 / E-123, que yo también he usado, aunque te tratan como usuario de segunda), incluso pueden contratar vacaciones con vuelo, hotel e ingreso con pensión completa.

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Fer
20.08.2007 (17:46)

Pues más nos vale espabilar, señoras y señores.
¡A partir de ahora, todos de vacaciones a Hospitalis World!
(”¡HÓLÁ! Soy el calvo, presidente y corruptus in extremis de Hospitalis Guol. Hace cinco años, operarse de rodilla era barato; hoy, no. Por eso voy a hacer tropotocientos campos de golf, para pasar mejor la rehabilitación”).

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In I Go
20.08.2007 (18:26)

Coño, ¡qué idea! Y si se fusionan con Corporación Dermoes-teticas, lo tienes todo junto.

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Óscar
20.08.2007 (18:42)

¡Qué malas personas que sois! :)) … “presidente y corruptus in extremis de Hospitalis Guol” y las teticas, ¡qué malas personas sois! :))

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Fer
20.08.2007 (23:20)

Naaa, no es que seamos malos. Es que somos quintacolumnistas lanzadores de globos sonda para ver la acogida que tendrían estos proyectos…
“Soy Anne Igartiburu y me pagan para promocionar Retina D’Or, tu centro oftalmológico, ¡cegato!”.

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In I Go
21.08.2007 (09:11)

¡Qué guay!

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