Cronenberg: “The Brood”
Hacía tiempo que no hablaba por aquí de ninguna película, supongo que no había visto ninguna que me hubiera llamado la atención. Pero con la de ayer si que me quedé patidifuso. Ni sé cómo etiquetarla: ¿terror experimental?, ¿gore soft?
La película en cuestión es Cromosoma 3 / The Brood, de David Cronenberg. Resumo el argumento: Frank Carveth tiene a su mujer ingresada en un centro psiquiátrico –Somafree, tiene guasa el nombre– porque ésta está como un cencerro. El encargado del tratamiento es el Dr. Raglan, que usa la psicoplásmica –atención al palabro– como terapia fundamental para los internos. La hija del matrimonio presenta unas cicatrices provocadas, aparentemente, por maltratos ejercidos por la madre durante las visitas de la niña a su madre los fines de semana, lo que lleva a Frank a impedir el régimen de visitas. Entretanto, los abuelos maternos de la niña son asesinados en circunstancias misteriosas. Y hasta aquí puedo leer.
La película tiene algo de El resplandor y El exorcista juntos, supongo que debido a que el aspecto de las tres tiene bastante en común –el frío y la nieve, la música, los pelos que se gastaban– y a que los niños son el motivo fundamental del terror. Y es aquí cuando tengo que decir que pegué un par de saltos del sillón en ciertos momentos –pelos de punta incluidos– y me aburrí soberanamente en otros porque no veía nada de interés por ninguna parte. Pero también es importante que el final no se puede prever de ninguna de las maneras, es una sorpresa en toda regla, a pesar de que intuyes –intuyes, intuyes–por dónde va a estar la clave del asunto.
No hay mucha casquería, sólo una escena, pero la sangre es tan líquida y roja que no es creíble, así que es apta para todas las sensibilidades.
Yo ya había visto otra del mismo director que me había impresionado por lo extravagante –que no bizarra–, Videodromo, que sospecho que es de esas películas de culto, que dicen (copio de IMDB):
Lowlife cable TV operator Max Renn discovers a “snuff TV” broadcast called Videodrome. But Videodrome is more than a TV show - it’s an experiment that uses regular TV transmissions to permanently alter the viewer’s perceptions by giving them brain damage. Max is caught in the middle of the forces that created Videodrome and the forces that want to control it, his body itself turning into the ultimate weapon to fight them.
En los extras del DVD vi el aperitivo de Scanners y me quedé muerto matao: explosión de cabeza al canto. Sospecho, además, que voy a entrar en una fase Cronenberg, como la azul de Picasso, porque el telegarci del barrio las tiene toas toítas toas, así que antes de gastarme los cuartos y perder el tiempo, solicito del personal aquí presente que me diga cuáles merecen la pena y cuáles no, al margen de La mosca y Crash, claro.
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